La historia de: Esther 73
Aquí les cuento mi historia, una ruptura de relación no siempre es por infidelidad. Como toda mujer, cuando nos enamoramos soñamos que nuestra relación será para siempre ya que eso es lo que buscamos cuando comenzamos una relación. Mi relación duro aproximadamente 4 años, durante los primeros 3 a 4 meses de convivencia toda fue bonito y color de rosa. Mi ex esposo era un buen hombre pero a medida que pasaba el tiempo me daba cuenta de la gravedad de su alcoholismo pero mi amor era tan grande que por mucho tiempo me hice la ciega, sorda y muda, incluso llegue a decirle que yo ingresaría con él a Alcohólicos Anónimos para apoyarlo en su problema, nunca se dejó ayudar. Y durante años fui una mujer maltratada no físicamente sino verbalmente, donde quiera que íbamos me gritaba palabras soeces, frente a su familia o desconocidos, por eso es que digo que me hice la sorda, ciega y muda, porque el amor que sentía por el me hizo ser así. Yo luche por la relación con uñas y dientes pensando que tenía la capacidad para ayudarlo. Un día bajo su borrachera nuevamente se puso a discutir pero ese día fue diferente a los demás, porque ese día agredió a mi hija que en ese momento tenía 9 años, casi la mata cuando la menor cae, se da en la nuca con la punta de una mesa, mi hija mayor decide llamar a la policía y a él se lo llevan arrestado, cuando va saliendo me dice en español cuando salga te voy a matar amenaza que los policía no entendieron ya que los policías no entienden español. En ese momento mi vida se derrumbó ya que tenía que tomar una decisión amándolo. Sí, lo deje amándolo a pesar de su maltrato, pero no podía continuar con una persona que no me valoraba y si lo hacía nunca lo demostró por su problema de alcoholismo. Yo como mujer le podía tolerar toda sus ofensas pero cuando le puso las manos a mi hija esa fue la gota que derramo la copa, y tuve que darle valor a lo que era más importante para mí que son mis hijas. A pesar de que mis hijas siempre fueron lo más valioso, la decisión no la tome antes ya que él nunca se había metido con las menores a pesar de que yo sabía que las palabras indirectamente también las maltrataban a ellas, y ese día tuve el valor de decir basta ya. Aunque tal vez si él no hubiera agredido a la menor ese día, no me hubiera ido de la casa y le hubiera seguido aguantando sabrá Dios cuánto tiempo más, pero pasó y eso fue lo que me ayudo a tener la fuerza de decidir terminar.
Luego de que me fui me tomo un año y medio re construir mi vida, durante ese tiempo sufrí en silencio, llore en silencio por que no es lo mismo romper una relación sin amar que amando, pero poco a poco lo logre, aprendí que para yo ayudar a alguien primero que nada la persona tiene que aceptar su problema y querer que lo ayuden.
Hoy día Dios me bendijo con un excelente hombre que me ama, me respeta, me valora y para el soy su reina. Todo lo que sufrí valió la pena porque aprendí que por más que uno ame a una persona nunca, nunca, debemos dejar que ni con el pétalo de una flor nos maltraten. Mujer valórate, respétate, ámate porque si tú no lo haces primero, nadie lo hará por ti, el amor comienza amándote a ti misma, esa fue mi lección de vida.
Escrito Mayo 7 2017
Oprime aquí y cuéntanos tu historia >>>
Corazones Rotos Web, todo sobre relaciones de pareja, problemas de pareja, sexo, infidelidad, duelo y desamor entre otros.


